Iurgi de excursion

01 julio 2015

¡Alarma, alarma!

En Hong Kong tengo una sensación de seguridad muy alta. Pasear por la ciudad, por cualquier parte, a cualquier hora, incluso en las zonas más pobres, no da inseguridad. Y así lo atestiguan año tras año los estudios que se hacen al respecto (por ejemplo el índice de seguridad en ciudades del 2015). En consonancia con mis sensaciones, Tokio, Osaka, Singapur, HK están entre las ciudades más seguras en el sentido más tradicional de la palabra: niveles de crimen reducidos, altas posibilidades que recuperes una cartera perdida... Pero curiosamente los hongkoneses no tienen esa sensación. Y no sé si por ello es muy normal encontrar todo tipo de señales recordando el "peligro"

"Cuidado con los carteristas. Estate alerta y ayudaos unos a los otros contra el crimen". Por cierto, me encanta que el malo tenga barba, cuando me la dejé en la oficina me decían eso de "barba de criminaaaaal"...

Y no solo ello, a veces los sistemas de alarma son un poco exagerados (?)

En este caso alarmas de incendio. Viéndolo un poco más de cerca se puede leer como cada una de ellas es para una zona específica del edificio.

De la planta 1 a la 22 (activación de aspersores), de la 58 a la 68, etc. Una vez participado en el ensayo de evacuación de incendio en el ICC con unas cuantas de ellas sonando a todo trapo y para el que tenga interés unos 15 minutos de bajada desde la planta 95...

En algún otro sitio visto también que no se ahorra en cámaras. Una por cada salida de emergencia...

Este... En próximo capitulo esto mismo pero en los pisos residenciales.

23 junio 2015

Compilación de accidentes

Hong Kong es relativamente pequeño, pocas carreteras que conectan todos los puntos. 7 millones de personas en continuo movimiento, así como cientos de furgonetas, camiones y varios repartiendo todo tipo de artículos. A veces me pregunto como puede haber tan pocos atascos como hay y que vea relativamente pocos accidentes de tráfico (toquen madera). Pero haberlos "haylos" y con cada vez más cámaras grabando todo hay quien se dedica a hacer compilaciones de vídeos al respecto.

No me he planteado nunca la bici en Hong Kong por ello, poco espacio y muy poco respeto por los ciclistas. Peligro 100%. Para quitar aún más las ganas los primeros segundos de este vídeo.

Para el que quiera ver más solo tiene que ir a la página de Youtube y encontrará hasta hartarse...

16 junio 2015

Cogiendo velocidad

Volviendo a la corta distancia, la primera era una carrera de 6 kilómetros en equipo de 6 personas. Dentro de las actividades de “la hora del Planeta”. En el equipo todo gente del Banco: Alessio (italiano promotor de estos eventos, bastante en forma de gimnasio, principalmente), Javi (trabajamos en el mismo equipo de finanzas, poniéndose en forma), Carlos (canario relativamente nuevo en Hong Kong, le da a las carreras de montaña), Maricarmen (mexicana, triatleta, compitiendo a nivel amateur mundial, entre las 5-10 mejores en su categoría/edad), Eva (fichaje de último segundo, se nos cayó otro, no demasiado en forma). El recorrido y las reglas eran un tanto particulares. 3 vueltas en un circuito de 2 kilómetros en el paseo junto a la oficina. Gente corriendo en versión individual y otros en grupos como el nuestro: 6 personas por equipo de los cuales se contabilizarían los primeros 5 tiempos.

Cero presión, tanto como para que me fuera de hiking tranquilo durante esa misma mañana. La carrera tras el anochecer. Juntarme con todos ellos. Dejar bolsas y varios. Calentamiento entre bromas. Una persona adicional más, Cristina, amiga de Eva, que se iba a colar sin inscripción. La “estrategia de carrera” era sencilla, salir lo más delante posible para perder el mínimo tiempo en adelantamientos y mantener un ritmo lo más constante posible. Alessio me dijo que quería hacerlo en 24minutos, le dije que se pusiera a mi “rueda” y que le hacía de liebre.

Llegar más de diez minutos antes de la salida. Risas. Estirar un poco y dar botecitos para no quedarnos fríos… ¡Salida! Maricarmen esprintando a lo bestia nos dejó detrás a todos. Pasar a unos cuantos lentos y al de unos doscientos metros ya conseguir poner velocidad de crucero: 15kph. El GPS marcando que íbamos perfectos a cuatro minutos el kilómetro. “¡Alessio! Exactamente detrás de mí, ¡te quito el viento así!”. Carlos y Javier que se quedaban un poco por detrás, al de poco más de medio kilómetro alcanzar y pasar a Maricarmen. La primera vuelta perfecta en 8 minutos. Alessio me seguía bien y yo iba bastante cómodo. Al de pocos metros empezar a encontrarnos gente que iba en la primera vuelta… Prácticamente andando… Upssss… Ahí es donde nos dimos cuenta que la cosa iba a estar más complicada de lo esperado. El recorrido bastante estrecho, con lo que había zonas en plan embudo. Intentando pasar como podíamos subiendo a la acera y haciendo unos cuantos zigzags… La segunda en casi 9 minutos. Pasado el grupo de más lentos y el siguiente más numeroso, algo mejor, pero pasando gente de continuo. Nosotros medianamente correctos, pero algunos de muy mala leche chillando que se apartaran. A falta de 500m para meta “venga Alessio, dale fuerte a ver si me pasas” :P Ni por asomo le iba a dejar, en cuanto intento ir más rápido yo coger velocidad para llegar en plan sprint unos cuantos metros por delante suyo y la gente en meta disfrutando del “ajustado final”. Yo 24m09s (tiempo oficial, el real 30 segundos más, parece ser que la salida de los equipos era un poco más tarde y no se dieron cuenta que nos “colamos”…), Alessio un par de segundos más. Esperar y al de minuto ver llegar a Javi (25:21) y poco más tarde a Carlos (27:20), Maricarmen (27:43). Cristina y Eva ya con la calma (39:09). Fácil, incluso descubriendo más tarde que tenía las zapatillas medio rotas. Ya decía yo que notaba algo raro al esprintar en el calentamiento. En la clasificación por equipos segundos.

La siguiente carrera era aún más peculiar y de velocidad. Un relevo de tres personas haciendo una milla (1,61km) cada uno. Me generó curiosidad. ¿A cuánto podría correrla? Entrenando para la maratón había hecho algunas series de 1500m (en las que vas rápido durante esa distancia, te tomas unos minutos de respiro y vuelves a repetir unas cuantas veces), pero nunca nada específicamente tan corto. Leyendo al respecto descubrí que bajar de los 4 minutos para la milla fue durante un tiempo un record imposible, hasta que Roger Bannister lo hizo en 1954, y como seguía siendo una distancia mítica entre los velocistas. Decidí que 5 minutos podría ser un buen reto. En el primer test a mediados de marzo me quedé un poco corto: 17.68kph de velocidad media y 5m26s. Tenía un mes para pasar de los 19,3kph. Interesante reto.

Para mejorar la velocidad hay que… correr rápido. Lo que parece una obviedad no lo es tanto. La idea es acostumbrar por una parte al cuerpo a ser lo más eficiente y fluido posible, por otra a aguantar la intensidad del ejercicio. Series descendentes como ejercicio recurrente: 800m, descanso de 2 minutos, 800m, 2 minutos, 400m, 1 minuto, 400m, 1 minuto, 200m, 1 minuto, 200m, 1 minuto; con la velocidad objetivo de la carrera como referencia. Por el camino confirmar algunas cosas que ya sabía, como que poner la cinta del gimnasio a todo trapo significa 23kph y que la sensación es ir súper súper rápido, capaz de aguantarlo durante 200 tal vez 400 metros máximo (?). Lo que te da una referencia curiosa, porque los mejores maratonianos son capaces de ir prácticamente a esa velocidad (por encima de los 20kph) de continuo ¡durante 42km!

Iba viendo con las semanas que cada vez estaba más cómodo con la distancia. Mi base aeróbica ya era muy buena de inicio, de tanto correr, nadar y otros durante años. Con el entrenamiento específico, entre otras, la sensación de acumulación de ácido láctico en las piernas y los pulmones a todo trapo más controlada. Seis días antes de la carrera, milla a 19kph, 5m04s conseguido. Limando segundos al crono. ¡Preparado!

La carrera estaba organizada por el edificio donde tenemos la oficina, con la colaboración del gimnasio dentro del mismo. Al mediodía pusieron en el nivel 8, a vista de todos los inquilinos, cinco cintas para correr. Éramos diez equipos, con lo que habría dos tandas. Pasarnos a ver la primera, de camino al gimnasio. El “maestro de ceremonias” (el gerente del gimnasio) micrófono en mano explicando las reglas: Tres participantes por equipo, empezando de parados sobre la máquina el primero tendría que subir la velocidad, correr el tiempo necesario hasta llegar a la milla, en ese momento reducir la velocidad hasta bajar a 3 millas por hora, bajar de la cinta con cuidado y darle el relevo al siguiente, volver a subir velocidad, tercer relevo y acabada la carrera. Los participantes de la primera tanda no parecían ir muy rápido.

Cambiarnos, calentar un poco y volver al mismo punto. Viendo los tiempos que habían hecho los anteriores y oyendo al MC cantar la velocidad máxima que habían cogido, lo veía fácil. Volver a oír las instrucciones mientras me ponía en la cinta. Nuestra estrategia era sencilla. El primero era el único que tendría que correr la milla completa, así que tenía sentido que fuera yo, y si podía incluso hacer algo de más. 10, 9, 8, …, 3, 2, 1, Goooo. Darle al botón de arrancar, pulsar sobre 9kph, apretar a la flecha de subir la velocidad… Medio minuto hasta llegar a velocidad de crucero. El MC se iba pasando por detrás de las cintas mientras comentaba las posiciones “el equipo de Morgan Stanley ha empezado bien por encima de las diez millas por hora… bla, bla, bla, Deutsche Bank un poco por encima… bla, bla, bla… ¡BBVA ha empezado demasiado fuerte! 11.9 millas por hora, ¡no va a ser capaz de aguantar el ritmo!” mientras que yo le hacía un signo con el dedo de “no, no, a mí no me paran”. El de Credit Suisse que tenía junto a mí al oír mi velocidad intentó ponerlo a 11 millas por hora y ¡casi sale disparado de la cinta! Agarrando a la barra intentar volver a ponerse a velocidad algo más baja. 3 minutos y sin problema para mí. Cuando llevaba ya el 80% de la distancia decidir comprobar cuanta tralla me podía meter, subir un poco más la velocidad, seguía pudiendo, último sprint, justo el MC detrás de mí “¡BBVA sigue a toda velocidad! Parece que va a aguantar toda la milla. ¡Menuda carrera!”, mientras apretaba a la flecha y llegar al máximo que permite la máquina y ¡acabado! Darle al botón de 9kph y bajar hasta las tres millas para darle el relevo a Javi. La gente del Banco, que había visto animando detrás, dándome la enhorabuena mientras comprobaba que le había sacado más de minuto largo al segundo, colchón más que suficiente.

Javi fue mucho más conservador, pero tampoco le recuperaron apenas tiempo. Cuando estaba cerca de la milla tuvo un pequeño cortocircuito y bajó la velocidad demasiado rápido, así que hizo los últimos metros casi andando. Finalmente consiguió llegar a la segunda milla y relevo de Alessio. Le tenía ganas. Bastante rápido. Yo creo bajando o justo justo 5 minutos y medio. ¡Ganadores!

Machacada, minuto y pico al segundo equipo. Aquí recibiendo la copa que “adorna” la oficina desde entonces.

Por una vez ganando a los grandes bancos de alrededor, aunque no sea en negocio. Carta con el premio conseguido.

Un mes de gimnasio gratis. Y dejar ya la velocidad como base para futuro entrenamiento. ¡A correr por mis senderos y montañas!

08 junio 2015

Primera ultramaratón

Tras el East Aquathon 16.3 seguí corriendo por la montaña. Entrenando para las carreras de King of the Hills, grabando vídeo, mirando a los que venían, beber agua… Upsss, exceso de cosas a la vez, tobillo torcido, esguince de nuevo después de muchos años sin sufrirlos… En fins… Tenía claro como recuperarlo. Algo de hielo, compresión y tenerlo en alto los primeros momentos. Descanso de un par de semanas y tras ello empezar a reforzarlo de nuevo. Nadar. Ejercicios de equilibrio. Volver a correr con tranquilidad. Hasta ponerme a tope de nuevo por montaña mes y medio después, con sensación ya para entonces de estar totalmente recuperado. Un par de semanas de entreno en serio y repetir más o menos el mismo tiempo hecho en el King of the Hills Saikung el año anterior. Sin más.

Tras ello me apetecía darme un nuevo “descanso”. Una temporada de correr algo menos, findes de hiking y volver a hacer ejercicios de musculación para la pierna: seguir intentando mejorar la estabilidad y evitar problemas en rodillas, pies y varios. Pero me vinieron gente de la oficina con nueva propuesta. Había unas cuantas carreras por equipos en las siguientes semanas/meses y querían ver si podía apuntarme con ellos, para mejorar sus posibilidades de quedar arriba :D Básicamente soy el más rápido en la oficina ahora (hemos tenido un par de maratonianos bastante buenos, pero que ya se fueron, y tenemos una triatleta compitiendo a nivel mundial amateur, pero la gano a pie y nadando), así que pensé que podría ayudarlos. Aparte podría ser interesante descubrir cuán rápido podía correr en plano y distancia corta.

Sin embargo antes una ultra-maratón: la Translantau. 100 kilómetros en los que los participantes darían la vuelta completa a la isla de Lantau. En mi caso solo de voluntario, tranquilos, haciendo de “coche escoba” en algo menos de un cuarto de la carrera con mucho desnivel. Me apetecía vivir la experiencia desde dentro sin correr esa distancia. Llegar a Tai O alrededor de la 5 de la tarde. Ver como unos cuantos corredores pasaban por las calles y buscar el punto de control y avituallamiento.

El plan era sencillo, a las 17:30 se cerraba ese punto de control (km 57), los corredores que hubieran llegado más tarde (llevarían ya 18 horas de marcha, la carrera había empezado a las once y media de la noche anterior) estaban descalificados, y a partir de allí tenía que andar-correr por el recorrido recogiendo los lazos (amarillo fosforito reflectivo, algunos puestos altos de narices) y señalizaciones varias que marcaban el recorrido.

Junto a otra voluntaria, Cindy, inicialmente. De charleta, paseo rapidito sencillo, pistas de tierra y asfalto. Hasta que se hizo de noche. Momento en el que encender los frontales y justo meternos entre los matorrales. ¡Menudo recorrido! En aquel punto los participantes de la carrera llevaban ya más de sesenta kilómetros y unos cuantos miles de metros de desnivel en sus piernas. Y aquí tocaba subir una colina con bastante pendiente y entre la vegetación. Densa, densa. Al de poco empezamos a ver luces por encima nuestro: corredores que alcanzaríamos en breve.

El primero estaba sentado en una roca. Le preguntamos que a ver que tal y nos dijo que cansado y sorprendido con el terreno que no esperaba. Señor de unos cincuenta años de Singapur. Hasta este punto lo había llevado bastante bien, pero se le estaba haciendo duro. Nos dijo que siguiéramos, a lo que le expliqué que no había manera, o que le acompañaba cuesta abajo y lo dejaba camino a la civilización o que teníamos que esperarle porque íbamos a quitar las señalizaciones a medida que subíamos y no era plan de que se perdiera… Le dijimos que se lo tomara con tranquilidad y al de unos cinco minutos ya continuamos la subida. Por arriba seguíamos viendo más luces de frontales de otros corredores, que poco a poco fuimos cazando.

El siguiente era un filipino. Nos dijo que estaba teniendo problemas gastrointestinales. En este tipo de carreras es bastante normal. Una de las cosas más complicadas en super largas distancias es ser capaz de seguir comiendo y tomando líquidos de tal forma que los niveles de energía se mantengan. Suficiente líquido, suficientes sales, comida, pero sin pasarse. No tenía claro que había hecho mal (tenía ya experiencia previa en este tipo de carreras) pero no era capaz de seguir tomando nada y estaba con arcadas continuas. Volvimos a quedarnos a su espera y unos cuantos minutos después continuamos para arriba.

El tercero un hongkonés delgadito que tenía muy poca pinta de estar suficientemente entrenado / preparado para esto. En su caso con problemas en las rodillas. Y con este teníamos la tercera razón básica de abandono en estas carreras: problemas en las articulaciones, estomacales y cansancio en general. Estaba además un poco pasado de rosca. Había ido a la carrera con un amigo y parece ser que este le había dejado detrás. Competitivo, con lo que en cuanto nos vio para arriba y juntarse en nuestro trenecito. Todavía entre la vegetación, zonas con niebla, bastante viento y temperaturas bajando. Le vi sacando una pastilla y tomándosela… Ibuprofeno… Malo, malo. Enmascara el dolor, con lo que la gente tiende a seguir aunque esté generando una lesión seria. Y no sabía cuantas se había tomado… Intentando hablar de ello con él, diciéndole que le quedaba una de las cuestas más pronunciadas de HK y que mejor se planteara abandonar en el siguiente punto de control, pero no me hacía mucho caso. Las vistas del aeropuerto abajo.

En el teléfono, con el GPS, iba viendo cuanto nos quedaba hasta llegar a terreno más sencillo, delimitado por el camino que va por debajo del teleférico. Intentando darles ánimos y guiarlos por la senda, a veces no demasiado clara de noche. Llegar a una pequeña bajada, con vistas al aeropuerto y ya zona que creía reconocer. Sí. La luz tras la colina tenía que provenir de la instalación a mitad de línea de teleférico. A partir de ese punto dejaríamos de subir entre maleza y en su lugar pista de tierra de nuevo. Se lo iba contando a todos ellos entre sonrisas, pero el filipino no estaba con muchas ganas. El resto siguieron, con la "supervisión" de Cindy, pero él me dijo que no podía. Llamar a la organización para ver que hacía. Podía intentar llevarlo por senda algo más corta a una carretera cercana e intentar coger un taxi. Los de la organización me decían que mejor siguiera la ruta y llegara hasta el siguiente punto de control. Esperar. El filipino que consiguió dormitar cinco minutos sentado y con la cabeza apoyada en el bastón de hiking. Tras ello seguir. Ni tan siquiera intentar corretear en la zona plana y cuesta abajo. Rocas húmedas y bastante resbaladizas. En algún momento me dijo que tenía que parar y que le dejara un poco de espacio… Consiguió vomitar y con ello sentirse algo mejor. La organización que me llamaba porque estábamos ya fuera de tiempo de corte (21:30 en el punto de control 7 en el km 69). “Al menos veinte minutos, media hora más para hacer los tres kilómetros que calculo nos quedan, vamos lentos”. Por ahí anduvo la cosa, pero finalmente lo hicimos. Ver bajo la pequeña carpa a todos los que habíamos ayudado sentados tranquilamente a la espera de taxi que los recogería. Comer algo, despedirme de todos, incluida Cindy y tirar cuesta arriba, hacia el Lantau Peak.

Con el retraso que llevaba sobre el tiempo de corte (media hora larga) momento de hacer ejercicio de verdad. Ponerme los cascos con podcasts y subir rápido por cuesta que conozco bien del Lantau 2 Peaks. A media ascensión encontrarme un grupo de tres corredores. Una chica y dos chicos hongkoneses que iban en plan equipo. Muy tranquilos, con buena cara, pasándoselo bien. Les dije que era el “coche escoba”, que los seguía sin prisa. A medida que subíamos cada vez más niebla, viento… Se pararon para ponerse cortavientos y pantalones largos. Con calma pero no demasiado mal ritmo llegar hasta el pico. Punto más alto de la carrera con casi mil metros de altitud. Allí aproveché para atarme las zapatillas y cuando alzo la vista ¡verlos que se equivocan de dirección y casi se tiran terraplén abajo! “¡Cuidado! ¡No es por ahí! Os guío. Conozco esto como la palma de mi mano. He estado corriendo este recorrido muchas veces.” Aunque al de pocos metros me caí de culo. “Por ir de guay”. Apenas se veía nada en la mitad de la noche y con una niebla súper densa. No sé si por el viento o porque quien puso las señalizaciones pensó que nadie se podía perder aquí (de día o sin niebla el camino es bien claro), pero no había casi ningún lazo o señal. Pensándolo un poco, también es cierto que apenas hay donde ponerlos, con apenas vegetación por allí arriba. Pero con calma seguimos, algunos resbalones más, las rocas mojadas y yo con mis Salomon, que no es que tengan el mejor agarre para ellas. Fotos dignas de película de miedo.

Y poco a poco ir cogiendo a otros corredores. Finalmente todos llegando al 8º punto de control (km 74) antes de las 00:30 límite. Aquí acababa mi recorrido. Desearles suerte a los tres a los que había acompañado las dos horas largas, que seguían en su intento de acabar bajo las 32 horas límite. Otros pocos que decidieron retirarse allí. Buses todavía en la carretera a Tung Chung desde donde coger el autobús nocturno que sale del aeropuerto y para cerca de casa. Una aventurilla más para el recuerdo. Y yo estaba hablando de correr distancias cortas, sigue…

02 junio 2015

El sobre verde

Cuando la gente en Hong Kong recibe un sobre verde… Malo :P

Suelen ser los sobres del Inland Revenue Department (la hacienda de Hong Kong) con las instrucciones para rellenar la declaración de la renta, así como el documento en sí. Si lo haces en papel un pliego con cuatro caras.

De las que en mi caso no tengo que rellenar ni el 50%. Datos básicos de contacto, sueldo, ayuda vivienda, cuanto he contribuido al fondo de pensiones obligatorio, la fecha en que lo relleno, una firma y ya está. Hay algunos apartados más en caso de que se tengan negocios, inmuebles, hipotecas, cónyuges o familiares dependientes que dan acceso a una serie de deducciones. Aún así todo eso dentro de las cuatro caras. 5 minutos para el que lo haya hecho ya antes. Media hora a lo sumo. Meterlo en el mismo sobre que viene dentro del grande.

Cerrar (antes de ello puedes leer, en la parte trasera del sobre, la lista de cosas que deberías de hacer antes como "¿Has firmado?" "y ¿el anexo?"...), poner un sello y mandar. Así de sencillo. Si además lo haces online, básicamente todo relleno.

Más sobre impuestos, para quien quiera comparar. No existen las retenciones en nómina. "¡¿Cómo?!" Alguno me ha preguntado en su día. Lo que oyen señores. Cada uno es responsable de ir ahorrando por su cuenta y tener dinero suficiente para pagar cuando toca. Que financieramente es mucho mejor, pero requiere de algo de disciplina, que no se da tanto por otras tierras. Se me viene a la cabeza un maño que no lo sabía y tuvo que pedir un crédito para pagar sus impuestos, porque en un año no había ahorrado ni un Hong Kong dólar...

Un sistema sencillo, unas tasas muy bajas... Por algo se consideró esto durante un tiempo lo más parecido al capitalismo en su versión más eficiente y sencilla.