Iurgi de excursion

20 julio 2017

Reflexiones sobre economía y futuro II

Aprovechando que tengo tiempo de vacaciones, sigo hablando de cambios en economía.

Una vez visto que el transporte como lo conocemos hoy tiene los días contados, ¿ocurrirá lo mismo con otros sectores? En muy similar forma, las "manufacturas" van a estar cada vez menos relacionadas con las manos. La robótica está avanzando a marchas forzadas y los procesos de producción están evolucionando hacia modelos donde la intervención humana es cada vez menor. De las cadenas de montaje de Ford queda ya poco, con fábricas de automoción donde los robots son capaces de ensamblar una cantidad cada vez mayor de componentes. De cientos de personas necesarias para montar un coche, a unos pocos ingenieros controlando cada vez menores incidencias. Así que cuando Trump dice que las fábricas volverán en su mandato a EEUU, seguramente está en lo cierto. Pero no por sus políticas. Sino porque cada vez el porcentaje que supone el coste laboral será menor y las empresas, que se fueron en busca de trabajadores más baratos, vuelven una vez que las máquinas pueden hacer gran parte del trabajo. Así que las fabricas volverían, pero no esos puestos de trabajo, que realmente es lo que sus votantes esperan.

Pero eso no es realmente disruptivo. Los telares aumentaron la producción por cada persona. La máquina de vapor ídem. Y con el tiempo cambiaron la forma de ver las necesidades y la vida. De una concepción principalmente autosucificiente (cada familia hacía mucho de lo que necesitaba) a una sociedad de consumo basada en reducción de costes, gracias a la producción en masa. ¿Qué pasa si las impresoras 3D evolucionan lo suficiente como para que cada persona (o familia/barrio/…) pueda fabricarse sus propias necesidades? Me desvío. Volveré a este punto más tarde.

Con la robótica se ve claro que los puestos de trabajo que sean altamente repetitivos, peligrosos o desagradables irán desapareciendo. Ha venido siendo así desde hace décadas. Hace no mucho tiempo la inmensa mayoría de la población vivía de la agricultura. Con la revolución industrial muchos pasaron a las fábricas. Posteriormente los servicios fueron tomando cada vez más importancia en la economía. Y en cada paso cada vez menos gente trabajaba en sectores primarios. En inglés tienen el concepto de trabajadores de cuello azul (por lo monos de trabajo) y de cuello blanco (servicios, contables, abogados, etc.). ¿Estaría diciendo por tanto que los trabajadores de cuello azul son los únicos que van a ir desapareciendo? La verdad es que no. Y aquí es donde se complica bastante más la cosa.

Hasta ahora se había pensado que con cada evolución tecnológica reseñable algunos oficios desaparecían y otros nuevos surgían, normalmente de mayor valor añadido. El proceso no era sencillo. La gente que había estado trabajando toda su vida en algo perdía su forma de sustento y podían “levantarse en armas” (véase los astilleros de Bilbao como ejemplo). Pero con el tiempo desaparecían y nuevos empleos, antes inimaginables, aparecían. Por utilizar ejemplos típicos, los aguadores, las antiguas teleoperadoras que físicamente conectaban líneas telefónicas, los serenos en la parte que ya no existen y todos los trabajos asociados a internet que hay ahora.

La evolución tecnológica, sin embargo, no está llegando solo al mundo más físico mencionado ya anteriormente. Muchos trabajos, considerados de mayor valor añadido, realmente no lo son tanto y tienden a ser bastante repetitivos. Y ahí es donde entra el Machine learning (aprendizaje de las máquinas) y la inteligencia artificial. A medida que aumenta la información almacenada en bases de datos (en 2017 se generará más información que lo que el ser humano ha producido en los 5.000 años previos) y se pueden crear cada vez mejores algoritmos de análisis, los ordenadores empiezan a sacar sus “propias conclusiones”, desde patrones de compra, necesidades de stock, racionalización de inventarios. Un ejemplo sencillo de ver. Existe ya online y como servicio gratuito un algoritmo que gestiona la reclamación de multas de tráfico. Ya no necesitas un abogado para esto en Nueva York o Londres. Entras a la web, le das los datos de lo ocurrido con el mayor detalle posible, el bot busca las posibilidades de recurrir, jurisprudencia, utiliza los canales telemáticos de la administración para mandar las reclamaciones y va actualizándola en función de las respuestas. Decenas de miles de multas recurridas y millones de euros a no pagar por conductores que han usado el servicio.

Ya tenemos bots que empiezan a ser capaces de entender preguntas en lenguaje natural y responder como si fueran un humano. U otros que puedes programar para que hagan cosas relativamente aburridas o repetitivas que antes te llevaban tiempo o tenías que subcontratar (todo lo que tenga que ver con organizar un viaje, por ejemplo). Algoritmos que son capaces de componer música. Reconocer caras. Escribir código informático. Hacer investigación científica… Poco a poco iremos viendo cada vez un mayor número de sectores afectados por la “automatización”. Incluso a nivel gerencial. Empieza a haber empresas invirtiendo sumas muy significativas para que esos algoritmos inicialmente ayuden a tomar mejores decisiones a la hora de gestionar las empresas. En un futuro no muy lejano funciones completas podrían ser gestionadas eficientemente de forma autónoma. Para el que lo quiera ver (subtítulos en castellano disponibles pinchando en CC y seleccionando Español en configuración) un vídeo, de 2014, sobre todo esto.

Para que nadie piense que disparo para todos los lados menos para el “mío”. Tengo, también, las mismas dudas sobre el modelo de negocio bancario. Los servicios financieros entendidos de una forma muy general son necesarios hoy, ¿pero lo son los bancos? Bancos entendidos como las grandes entidades del presente (pasado). Todas las noticias hablando de restructuraciones y nuevos actores en el sector parece que van en la misma dirección: not really. Como ya explicaba en su día los bancos se podrían definir como gestores de confianza. Una parte (depositantes) les confiaba sus ahorros. Los bancos, a su vez, analizaban que prestatarios eran dignos de confianza y les daban préstamos. Pero a día de hoy, ¿no existen mejore formas de gestionar la confianza?

Veamos un ejemplo sencillo antes de complicar las cosas. Los clientes domicilian su nómina o ponen dinero en sus cuentas esperando una serie de servicios, incluido la gestión de pagos. Inicialmente se utilizaban cheques, luego tarjetas de crédito o débito. Pero cada vez hay más gente que empieza a hacer pagos online o con su teléfono en las tiendas. En el primer caso, lo pueden hacer con su tarjeta de crédito (del banco), pero lo pueden hacer también a través de PayPal u otros prestadores de servicios de pagos. La mayoría de personas que conozco que utiliza su teléfono para pagar en establecimientos lo hace con el iPhone o Wechat. Estamos metiendo, por tanto, nuevos actores en el mundo de los pagos, coto cerrado de los bancos hasta hace bien poco. Los usuarios deciden que por su usabilidad, simplicidad u otros motivos, confían en ellos.

Y ¿qué pasa con los préstamos? Tras la crisis, el crédito a las pequeñas empresas cayó severamente. Los bancos, con cada vez mayores requerimientos por parte de los reguladores, tuvieron que congelar toda actividad que tuviera riesgo significativo. Siendo la pymes las primeras en sufrirlo. Muchas desparecieron, otras consiguieron cambiar el modelo de negocio, pasando a ser menos dependientes de la financiación externa. Otro número menor, pero que está aumentando significativamente ahora, han ido a nuevos proveedores de crédito. Entidades mucho más pequeñas, ágiles y con menores costes fijos, que permiten poner a depositantes y prestamistas en casi directo contacto. Los modelos están todavía en una fase inicial. Ya ha habido algún primer caso sonado (en este mundo) de caída de empresa del sector. Pero las fintech, que así es como se llaman las empresas financieras que han surgido de las nuevas tecnologías, están aquí para quedarse. Tanto que ya hay quienes acuñan el término techfin como contraposición al anterior.

Había dicho que esto se puede complicar aún mucho más. ¿Preparados? El dinero es confianza. Explicado en su día. Por darle un servicio a alguien, me dan un billete de un cierto color y con ello tengo la confianza de que podré comprar X número de tomates. El papel en sí no tiene apenas valor, pero se lo damos porque hay unas instituciones por detrás que lo avalan: bancos centrales, gobiernos, etc. Es una solución que se dio hace años a un problema que se puede atacar de forma muy distinta ahora. Y así lo intentaron hacer con las monedas criptográficas: Bitcoins y otras de las que seguramente todo el mundo ha oído hablar, pero realmente no entiende lo que es. Intentando simplificarlo mucho: se genera un sistema distribuido y seguro (por encriptación asimétrica) para seguir el valor que tiene una cartera en cada momento. La siguiente derivada de esto fue que los expertos se dieron cuenta que el blockchain, la base creada, podía ser incluso más importante que los bitcoins en sí. Vídeo en versión corta y en castellano.

En cuanto consigues un sistema con el cual poder verificar que la información contenida no ha sido modificada, se abre un mundo de posibilidades. Hasta ahora necesitábamos una contabilidad por empresa, pero ¿por qué no tener ahora un solo libro mayor para todas las empresas? ¿O contratos inteligentes que se ejecutan según ordenes prefijadas por antelación y verificable que han sido aprobadas por las dos partes? Pero ¿se tiene que quedar aquí? Vídeo mucho más largo (en inglés y con subtítulos de nuevo) con muchas otras posibilidades.

Un mundo nuevo donde la confianza se podría medir y crear nuevas relaciones económicas y sociales. Por poner un ejemplo tirando alto, ¿necesitaríamos bancos centrales con el poder de devaluar el valor de tu moneda o jugar con sus tipos de interés en función de las necesidades políticas asociadas con cada gobierno? Volveré a esto en otro capítulo.

Y aquí es donde estamos. Muchas labores que se consideraban imprescindibles hasta ahora dejarán de serlo poco a poco: contables en funciones básicas, analistas de mercados que se dedicaban a recopilar datos de cuentas anuales y otros, financieros haciendo miles de números, gerentes tomando decisiones muchas veces más políticas que estratégicas. Muchos trabajando en banca, ni tan siquiera son conscientes de lo que se avecina. Pero va a cambiarnos mucho la cosa. No sé cuando, de nuevo, pero llegará seguro.

Continuará.

09 marzo 2017

#TryPod

Me uno a una iniciativa para promover los podcasts: #TryPod

¿Qué es un podcast? Para simplificarlo mucho, son archivos de audio (o vídeo) que se descargan automáticamente en tu dispositivo, hoy en día principalmente móvil, anteriormente iPod (de donde viene el nombre) u otros reproductores de mp3.

¿Cómo escucharlos?
Muchos móviles vienen con aplicaciones ya pre-instaladas para ello. En mi caso (Android) uso PodcastRepublic. Es sencillo de navegar, agrupar los podcasts por temática, añadir nuevas subscripciones a través de busqueda o recomendaciones incluidas. En mi caso estoy subscrito a un montón de feeds, con lo que suelo elegir qué se descarga manualmente, normalmente cuando estoy conectado a la WiFi de casa o donde sea.

Y, ¿qué podcasts escucho? ¡Muchos! :) De camino a la oficina, en el gimnasio, en mis carreras por el monte, en casa mientras estoy haciendo labores varias. En su día ponía la radio. Ahora hago algo similar, pero con exactamente la temática que más me interesa, e incluso a la velocidad que lo prefiero (muchas aplicaciones, PodcastRepublic incluido, permiten acelerar o ralentizar el audio). Aquí unos cuantos ejemplos que recomendaría:

La mayoría en inglés:
· Educativos y de conocimiento en general: Freakonomics, TED Radio hour, 99% invisible
· Unos cuantos sobre la NBA. Muchas veces se salen de temática y acaban hablando de temas sociales, televisión y otros. Cada vez que oigo/veo periodismo deportivo en España, por comparación, lloraría...
TrueHoop, The Lowe post,NBA Lockdown, Bball breakdown.
· Para los que le guste la historia o quieran entender la política americana e internacional de una manera muy particular: Dan Carlin con su Hardcore History y Common Sense, o Revisionist History de Malcolm Gladwell.
· Específicos de fintech (nuevas tecnologías + servicios financieros): Breaking Banks es tal vez el mejor nombre de podcast que conozco, mezcla de Breaking Bad y el significado, "rompiendo bancos" en su sentido "metafórico".
· No me acabó de enganchar, pero Serial fue el primer procedimental basado en hechos reales que lo rompió en audiencias.

En castellano empecé oyendo muchos, desde el que se considera primero en España, Comunicando de Mr Gelado. Que sigan funcionando:
· Dame la voz es una visión distinta de la actualidad por un grupo de catalanes muy interesantes. En estilo tertulia radiofónica, pero con gente que admite que no sabe de todo y con visiones muy contrapuestas. Alguna vez hasta les intento entender en su podcast en catalán "Dóna'm la veu" :D
· Mezclo un poco de radio convencional y de palos opuestos para oír puntos de vista dispares: la sección de economía de la Linterna de la COPE y A vivir que son dos días de la SER por ejemplo.
· Ciencia con la Buhardilla y Cienciaes.com
· Televisión y cine con OhhhTV

En euskera:
He encontrado pocos. Así que oigo Faktoria (donde he salido entrevistado unas cuantas veces) y Ekosfera de Euskadi irratia, y poco más.

Si alguno tiene más recomendaciones, ¡se agradecen! Por ejemplo ¿en euskera alguno?
Y cualquiera que necesite ayuda para empezar con esto, feliz de prestarla.

25 febrero 2017

Descuentos

Una de esas curiosidades chinas u occidentales, depende como se vea.

En chino no se pone la cantidad que se descuenta si no el porcentaje del precio original que pagas. Al principio cuando iba a tiendas donde todo estaba marcado en chino y con descuentos altos me liaba bastante. Pero ya controlado. En el cartel de arriba, bilingüe, bastante claro. ¡7% de descuento o llévate lo que sea al 93% del precio original! Por si alguien se pasa por aquí y ve esos grandes carteles con "60折!!" o la cifra que sea.

03 enero 2017

Kalimantan navidades 2015

Muy liado he andado en la oficina y con las HKoutdooradventures, así que aquí vuelvo con un post pendiente desde... Hace un año.

En septiembre no tenía ningún viaje cerrado y bastantes días de vacaciones. Como comenté, familia y amigos viajando a lugares en los que ya había estado o que no podía por fechas y trabajo. Finalmente salieron los viajes a Sapa y Tasmania, con los que daba por cerrado el año a nivel de viajes. Pero con los billetes y todo comprado recibí mensaje de aita "¿Qué haces en navidades?" Esteeee, ya les había contado todos los planes, incluido no hacer nada en esas fechas. Pero tenían sorpresa: ¡se iban a Indonesia a pasar las navidades! Los padres de Joana habían montado viaje y se apuntaban con ellos. Así que tocó ver como encajar festivos y días de vacaciones que en principio tenía para utilizar en 2016 para juntarme con ellos. Teniendo en cuenta que era su segunda visita a Asia-Pacífico, había que aprovechar :D

Argoitz y Joana se encargaban de toda la logística local. Finalmente aita y ama llegaron el 17 de diciembre, con visita a Bali y Jogjakarta inicial. El 24 aterrizaban los Vitorica-Onaindia, padres y hermano. El 25 yo dejar Hong Kong,

llegar a Jakarta e irnos todos a comer a un asador "argentino", todo menos local.

Ir a un centro comercial a cambiar dinero. De nuevo con millones de rupias en los bolsillos y al hotel. Esperaba dormir bastante tras el madrugón, pero con algún problemilla "de intendencia" (ama con problemas con su tarjeta) al final no demasiado. 6am arriba para coger un par de vuelos: Jakarta - Balikpapan - Berau (Todo dentro de Kalimantan, que viene a ser la parte indonesia de Borneo). Llegados allí, conductor que nos recogía, incluido un grupo de japoneses. Menos de media hora de carretera y al barco. Bajando con cuidado.

Y tres horas y media de travesía. Inicialmente dentro de la ría, bastante rápido, viendo pueblos varios.

Y ya en mar abierto, ver islitas artificiales de los pescadores, bastante más botes, algunas paradas, alguna que se mareó. Llegar tras el anochecer a nuestra isla dentro de Derawan. La luna llena llena detrás de la nube.

Oír un poco la explicación del recinto y las cosas a hacer, dejar las mochilas en la habitación y a cenar.

Siguiente día a las siete arriba para desayunar e ir a bucear. Nada especial, pero ¡tortugas! (fotos de Argoitz)

Unas cuantas.

En el segundo ya veríamos alguna manta tamaño industrial.

En la isla poco que hacer. Enana. Pero enana de verdad. 2 hectáreas según había visto aita y el reloj marcaba que andando eran 20.000m2. En el Goggle Maps directamente hay que ponerlo en versión satélite y darle al zoom a tope o no hay forma de verla (el triángulo).

Partido de volley.

Cena

y sesión de internet alrededor del mini punto wifi.

Siguiente día despertarnos y a nadar, Argoitz con aletas y yo sin más. Alrededor de la isla con menos o más separación, 12 a 17 minutos. Me reitero, enana.

Para los no buceadores (todos menos Argoitz, Joana y yo) el plan era estar de relax total. Paseos, charla, nadar un poco pero con cuidado (ama se hizo herida con coral ya en el primer intento) y poquito más. El tercer día hicimos una excursión para visitar la isla "grande" contigua: Maratua. Montarnos todos la lancha.

Y en nada paseando por la gran "avenida".

Sacando fotos al fotógrafo.

Una bicicleta que había hecho muchos kilómetros.

El centro del pueblo. La escuela y algunas casas más alrededor.

La familia tomándose un respiro :P

En total no llegamos a andar ni una hora, súper despacio, sobre el cemento. Calor eso sí. Yo intenté investigar un poco por mi cuenta, pero en cuanto uno se sale de las inmediaciones del pueblo la isla es pura selva y tampoco era plan de hacer esperar al resto, así que de vuelta rápido. Más casitas a pie de mar.

El salitre corroyendo el metal.

Y de vuelta al siguiente embarcadero desde donde volveríamos.

Ama encantada con bonitas fotos tomadas.

Y chapuzón previo a coger la lancha.

De vuelta a nuestra pedazo de isla.

Con bonitas vistas hacia todos los lados, eso sí.

Lagartos tamaño industrial como parte del entretenimiento.

Y anocheceres de los más variopintos tonos.

En función de las nubes.

Y muchas horas de familia.

Los buceos fueron de más a menos... Todo empezaba yendo al embarcadero y centro de buceo.

Ver a qué sitios iban el siguiente día y apuntarse. Cerca de la isla en sí el mejor lugar es Big Fish Wall, "la gran pared de pescado". Cuyo nombre sería bastante descriptivo, si es que fuera el de verdad :P Según Argoitz el nombre correcto "Big Fish Country". En cualquier caso, bajas a la profundidad necesaria, te anclas bien con tu gancho y cuerda, porque hay una corriente de mucho cuidado.

Y ves pasar peces de todos los tamaños, tortugas y con suerte, la pared como tal. Un banco de peces que se pone a nadar contra la corriente y parece que se para disfrutando del momento de "quietud".

Muy bien cuando lo haces con gente que controla. No fue el caso en nuestro último buceo. Una chica japonesa recién llegada al centro. Parecía novata. Le estaban enseñando como utilizar la computadora de buceo obligatoria para este lugar. Le dije a Argoitz que igual nos la montaba... Y acerté... La japonesa, la "instructora" (dive master), Argoitz y yo. Joana decidió no bucear esa vez. La entrada hay que hacerla en negativo. Eso significa tirarse al agua con el BCD (chaleco para aumentar la flotabilidad) vacío, de tal forma que caes en el agua e intentas bajar lo más rápido posible. Para que la corriente te arrastre lo menos posible y puedas alcanzar el lugar planificado de anclaje. Ella hizo algo mal, se quedó arriba, tener que esperarla (la idea es ir en grupo), esperar, aletear frente a la corriente cuando llegaron, casi cero visibilidad, más corriente que el día anterior. Llegar al punto de anclaje cerca del día anterior. Yo estaba ligeramente más arriba que ellos. Y la japonesa para abajo un poco, subir, se le suelta el gancho, engancharlo, bajar, subir... Ufff... No veíamos prácticamente nada. Las computadoras que nos dicen que tenemos que empezar a subir. Al de nada nos damos cuenta que la japonesa se ha perdido. Enganchar a la instructora y por señales "¿y la japo?" Las computadoras que empiezan a pitar "Deco, deco". Encontrarla, subir. La japonesa que no controla su flotabilidad y se va cual globo antes de que la pueda agarrar. Argoitz sin aire y su computadora pidiéndole que hiciera dos paradas... Compartir mi aire usando el gancho para ponernos a las dos alturas (profundidades) que nuestra respectivas computadoras decían que nos teníamos que poner. Yo OK tras 3 minutos a 5 metros. La computadora de Argoitz exigiéndole 7minutos más a 3 metros. Con prácticamente la última gota de aire inflar la baliza hinchable para que nos situara el barco. OK de la computadora de Argoitz. Salir con los dos tanques completamente vacíos... Desastre de buceo. Menos mal que estábamos los dos, el uno para el otro. Tranquilo en todo momento. Argoitz salió que se quería comer a las dos y la idea de bucear más descartada por completo, vista la no seguridad demostrada...

Aun así tuvimos un gran último día. Es el plato fuerte del lugar. Una ruta bastante larga en barco para ver mantas y un lago de agua salobre con miles de medusas (que no pican). Casi que en un vídeo se ve mejor que si lo explico.

Alucinante poder estar nadando entre las mantas durante una hora.

Por lo que leí a donde fuimos se le llaman "cleaning stations" = estaciones de limpieza. Es a donde las mantas y otros peces grandes van a hacerse una "limpieza de dientes" :P Pequeños peces aquí se meten en sus bocas y otros orificios y comen parásitos, piel muerta y otros.

La sensación de nadar entre medusas también muy especial.

Estupendo día, aunque tenga que reconocer que sigo siendo marinero de agua dulce. No lo paso bien con demasiados botes y aquél día tuvimos bastante mala mar. Pero volver enteros, cena de nochevieja y para las once a la cama tras empacar todo. 5:15 am arriba para coger barco.

Mejor mar de lo esperado. Siguiente destino Balikpapan.

13 noviembre 2016

Reflexiones sobre economía y futuro

Hace muchos años que no subo un "tocho" sobre esto, aunque haya pensado mucho al respecto y escrito notas de todo tipo. Desde hace más de un año que es un tema recurrente en mis conversaciones con buenos amigos y a alguna le prometí que escribiría para seguir explicando las tendencias que veía. Así que siguiendo con el post de la crisis que escribí hace 8 años (ya) unas cuantas reflexiones, preguntas y muchos links para los que quieran seguir investigando por su cuenta. Esta vez por "fascículos".

¿Te gusta conducir?

Y ¿si te digo que en poco tiempo no lo podrás hacer o tendrás que hacerlo en carreteras especiales o pagando un seguro exorbitante? He visto en prensa de todo el mundo, incluida la española, muchas noticias relacionadas a Uber, con, entre otros, los taxistas en pie de guerra en contra de la aplicación. Creyendo que son competencia desleal. Y ¿si desaparecen por completo los conductores? Ya comienza a pasar en lugares de EEUU. A medida que la tecnología de conducción autónoma mejora cada vez se ve un futuro más cercano donde los ordenadores toman control "del volante". Las personas somos conductores muy deficientes. No disfruto conduciendo en el día a día. Y me desagrada ver como gente que quiero se convierte en agresiva y peligrosa (aunque ellos nunca lo crean) en cuanto se montan en un coche. Simple y sencillamente los "ordenadores", con docenas de sensores y miles de cálculos por segundo, con conexión con el entorno y el resto de vehículos, evitarán accidentes que ocurren hoy a diario. Estamos ya, desde hace tiempo, en otros tiempos. Si habrá coches autónomos o cuántos, ya no es la discusión. Un vídeo que explica cosas tan simples como por qué se generan los atascos y como evitarlo (en inglés, pero con subtítulos y dibujos bastante entendibles).

Los autos autónomos es seguro que llegarán y pronto. Sobre lo que se viene debatiendo desde hace años son temas incluso éticos: un vehículo a velocidad X se encuentra con un niño que sin previo aviso salta a la vía, el ordenador de a bordo lo detecta y tiene que "decidir" qué hacer. Pongamos que puede cambiar la dirección para salvar al niño, pero eso signifique estampar el coche contra una pared y seguramente matar al conductor. Y ¿si hay una familia al completo dentro del coche? ¿Debería el algoritmo del coche valorar, en sentido de poner en valor, las vidas en riesgo? ¿Quién compraría un coche que tiene programado matarlo en caso de que salte un niño a la calzada y esté solo en el coche? Esto da para discusiones filosóficas muy interesantes. En algunas jurisdicciones la solución es sencilla. En Alemania por ejemplo, donde hay leyes que expresamente dicen que no se le puede poner valor a las vidas humanas. En ese caso la decisión sería totalmente aleatoria. Vamos, como si el ordenador de a bordo tirara un dado o una moneda para decidir si atropellar o no. ¿Esto te crea desasosiego? Recuerda que los accidentes caerían y dejarían de ser el día a día de las carreteras.

Una vez explicado lo anterior y volviendo un poco a la economía. ¿Tienen sentido tener un coche hoy en día? ¿Lo tendría en un futuro de conducción autónoma? No solo tenemos Uber afectando el mercado tradicional del transporte (autobuses, tren, taxi), pero otros como BlaBlaCar o Car2Go con el que compartir viajes o directamente alquilar coches eléctricos con la app en minutos y coger los que están por la calle. Si la gente se pusiera a hacer números, en muchos casos el coche no tiene sentido económico. Y si se reduce el número de coches en la carretera, se descongestiona el tráfico, se pueden plantear mejorar otros servicios de transporte compartido, menos polución... Para recorridos largos y específicos se alquilarían coches a compartir si es el caso... Y ¿por qué seguimos pensando en coches como latas de sardinas para 5 personas con cuatro ruedas y un volante? Si quitas el volante y los pedales, el coche se conduce solo, ¿no tendría sentido otras formas? El coche era una solución a un problema que tal vez ha cambiado, las posibles soluciones a día de hoy son muy diversas. Ponerse a pensar en movilidad sin tener en cuanta modelos previos resulta muy interesante.

¿Transportistas? Poco sentido. A día de hoy tienen restringidas las horas de conducción, por buenas razones. Un camión "auto-pilotado" podría estar en la carretera de continuo, podría conducir de forma mucho más eficiente, con comboys de camiones perfectamente sincronizados. Los límites de velocidad y muchas de las leyes viales están pensadas para conductores humanos que tienden a sobrevalorar sus habilidades y el riesgo que conllevan sus acciones. Con vehículos autónomos y sincronizados entre sí cualquier vía sería mucho más eficiente. Imagina carreteras sin semáforos, en las que los autos conversan entre ellos para hacer el tráfico lo más fluido posible.

Y aquí es cuando empieza ponerse "interesante" la cosa... En un país como EEUU (mucho de lo que leo viene de allí, así que conozco mejor sus cifras) estaríamos hablando de millones de puestos de trabajo. Ya solo camioneros alrededor de 3,5 millones, a los que añadir transportistas locales, de los de la furgoneta de toda la vida. Y ¿el transporte público? Aún más sencillo, en el caso de autobuses haciendo la misma ruta de continuo, o en lugares relativamente remotos donde la mano de obra es lo más caro de proveer el servicio. Es normal que con la evolución tecnológica haya puestos de trabajo que desaparezcan, pero parece que la gente no entiende el proceso. Claro ejemplo en recientes elecciones: Brexit, Trump... Con poblaciones a las que se les ha convencido que se puede volver a 1970 o 1980, donde "se vivía mucho mejor". Pero, ¿es eso cierto? ¿Era el mundo mejor entonces? ¿Se puede volver?

Continuará.